
Acoso laboral
Hace unos días hablaba del bullying,
el acoso escolar y les comentaba que también existe entre los adultos, vaya si
habremos visto en nuestra vida muchos ejemplos de esto, sin saber que constituía
una patología grupal.
¿Cuándo hablamos de mobbing?
Cuando, y vuelvo a utilizar el mismo
término, poco académico, "toman de punto" a un funcionario de cualquier empresa.
Esto puede estar dado por una sola
persona, del mismo nivel o más jerarquía, o por un pequeño grupo.
¿Qué buscan los acosadores?
Destruir toda defensa de la víctima,
ridiculizarlo, hacerlo quedar mal, hacer rodar rumores infundados, hasta que la
víctima decide bajar los brazos e irse de la empresa, o bien lo pueden poner en
situaciones que lo comprometan lo suficiente para que sea despedido.
Esto no es nuevo.
En mis casi 30 años de trabajo lo he
visto en innumerables ocasiones, tanto a hombres como a mujeres, ser víctimas de
algunos que se creen que son los reyes del lugar, y en la práctica tienen muy
poco poder.
Por tanto, podemos concluir que no
hace falta que el acosador sea poderoso dentro de la empresa, sólo hace falta
que descubra las debilidades de quienes lo rodean, con el fin de sentirse
poderoso y comenzar su ataque al más débil.
Y hablo de acoso, pero no de acoso
sexual, hay una gran diferencia.
Las posibilidades de la víctima son
mínimas.
El hecho de que le ridiculicen y de
que lo hagan quedar como un trabajador inútil aunque no lo sea, o que su imagen
quede tan destruída frente al grupo, que no sea creíble si se queja.
Pero además, debemos contar con que
justamente, una de las debilidades de esta víctima, es que probablemente aguante
todo tipo de presiones sin protestar, sin poder defenderse.
El mobbing se constituye, con la
simple humillación cotidiana del trabajador, no importa cuál sea el método
utilizado, sea la desvalorización de su trabajo, sea la burla por su aspecto,
sea por su forma de expresarse, no importa, la humillación es lo primero, porque
ahí es donde el o los acosadores, tienen una evaluación de si la víctima
reacciona o no.
Todo esto, pasa sin mucho análisis
por cualquiera de las partes, simplemente, pasa.
A veces puede haber insultos, pero yo
creo que todo esto ocurre de una forma más sutil, no hace falta la violencia
verbal para humillar a alguien o hacerle sentir mal.
Y como muchas víctimas de diferentes
niveles de violencia, el acosado tendrá mucha dificultad para contar lo que le
pasa, tanto a su familia como a sus amigos.
Desde lo astrológico, obviamente hay
personas más propensas que otras, a sufrir este tipo de situación.
A mi me pasó, y mi carta natal
muestra claramente porqué lo permití hasta determinado punto, porque tengo una
configuración que me permite reaccionar, quizás no en un primer momento, pero
finalmente lo hago.
Pero no todo el mundo tiene una
configuración en su carta que le permita defender sus derechos, defenderse de
este tipo de acoso, muchas personas simplemente resisten hasta que pueden.
Algunos terminarán con una enorme depresión, otros podrán considerar cambiar de
trabajo, pero si está en su esencia el soportar lo que venga, le volverá a
suceder, entonces, lo que esta persona tiene que cambiar es su mirada del mundo
y desde dónde está parado, deberá aprender a manejar aquella energía que tenga
más fuerte en su carta con el fin de no permitir que este tipo de acoso, le
vuelva a suceder.
Bettina Marfetán – Astróloga
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