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El Ascendente como punto de in-conciencia
Autor: Germán Pastorini
El Ascendente es el punto espontáneo de la
carta, de la vida. Debemos pensar en el símbolo de Aries, en la idea de la 1ª
Casa y también de Marte.
Nos encontraremos con un núcleo central, con
una idea de fondo que en realidad es una doble idea. Primero que nada, el
Ascendente es lo que se hace como un impulso, espontáneamente y con ello no
queremos decir que antes o durante el proceso de alguna manera no intervenga el
pensamiento, las emociones, etc. , pero lo que hace que realmente es, es ser una
fuerza vital pura e innata.
Es como un músculo que se mueve, pero que
nuestra mente no está realizando un esfuerzo consciente, aunque si se podría
llegar a probar que si conscientemente uno sabría lo que tiene que hacer para
mover un músculo del cuerpo, pero no lo pensamos sino que lo llevamos a cabo. Mi
voluntad rige y exige al cuerpo a y para que haga las cosas (no olvidemos que
Marte rige los músculos). Por otra parte, y ligado con lo anterior está la idea
de la defensa o preservación de lo que es de uno.
O sea, la guerra, el ataque, la violencia,
la agresividad como modos de poner una barrera a todo lo que quiera invadir lo
que uno siente que es uno mismo. Hay muchas maneras de ilustrar el porque esas
dos cosas se juntan y tienen que ver con el Ascendente. Una de las maneras es
pensar en el conjunto de símbolos que se han asociado y se asocian habitualmente
con la Casa 1, con Aries y con el planeta Marte. Por ejemplo, la agresividad, la
velocidad, los deportes, los músculos, el movimiento en general, el arrojo, la
impaciencia, el hierro, la sangre, etc. ¿Qué es lo que tienen en común? Lo que
tienen es el hecho de que nos permiten pensar en la fuerza primordial, primaria
en su esencia, que se expresa antes de ser consciente de si misma.
El Ascendente es un aspecto de conjunción, o
sea, no hay observación, no hay dos, no hay espejo, no se puede hablar sino que
es sólo ser. Aries es, no piensa sobre si. Si pensara sobre si sería Libra.
Aries es el sujeto pero que no está pensando sobre si mismo, en tanto que no
tiene conciencia en el sentido en que nosotros comúnmente la entendemos;
conciencia que se refleja, que reflexiona. Entonces, todos esos símbolos que se
desprenden de y que se asocian con ese más básico, son o ayudan a ir
caracterizando cosas que describen al signo de Aries. Por ejemplo, y pensando en
una situación concreta de arrojo como podría serlo un piloto de auto de carrera
que está corriendo a gran velocidad en un circuito particularmente difícil y que
es peligroso (y de ahí que hablemos de arrojo). Esa persona está concentrada en
lo que está haciendo, mecánicamente, con todo su ser puesto en ello, por decirlo
de alguna manera está manejando y no pensando o reflexionando en cuanto a cuáles
deben ser los movimientos a ejecutar. Probablemente se encuentre muy concentrado
en su tarea. Los futbolistas, por ejemplo, dicen: “Perdimos la concentración y
nos hicieron un gol”.
O sea, que el deporte en si, que es una
actividad marciana, es actividad en si misma, y el riesgo y la velocidad y todas
esas cosas, son aquellas en las cuales el individuo está con todo su ser
consagrado y concentrado en una sola línea de acción. No está desviándose de esa
línea, no está reflexionando sobre la misma ni pensando teóricamente sobre como
tiene que ejecutar una acción, sino que esta realizando la misma porque tiene
puesta la vida en ello y eso es una idea propia de Aries y de Marte y del
Ascendente. O sea, que el Ascendente es como es uno cuando no somos conscientes
de ser. Cuando la esencia de uno es eso y no se es consciente de ella, hasta que
uno no la piensa, no la vive y la aprende con la vida. Pero como uno es eso, no
tiene más remedio que expresarlo. Entonces a veces lo expresamos más con el
cuerpo mismo, o casi tanto como por cualquier otra expresión de carácter o de
temperamento. Esto se podría resumir entonces a que uno es su Ascendente.
El Ascendente es; los demás lo ven y ya
está. Pero no es así, porque hay otra parte del símbolo, que es muy importante y
que dice que uno tiene que pelear. Si uno tiene Ascendente Aries, por ejemplo,
la persona va a pelear naturalmente y no va a pensar en otra cosa más que en
hacer eso. Pero un Ascendente más reflexivo, por ejemplo de aire o de agua, va a
tener una gran componente reflexivo o emocional, respectivamente. O, una persona
con Ascendente Piscis y muchos planetas en signos de fuego y aire, pues a esta
persona su espontaneidad le llevaría a entregarse a sus sentimientos y a hacer
toda clase de cosas piscianas, pero el resto de sus planetas lo hacen ser una
persona más racional, más fría.
El Sol es un símbolo muy importante, porque
se impone mucho, es muy consciente de si mismo, entonces el Ascendente puede
como sufrir un poco o no ser capaz de convertirse en el modo espontáneo de
expresión que tiene que ser para que la persona sea una; para que sea una fuerza
positiva expresándose en el mundo, como saliendo hacia delante, como tiene que
ser la idea en que ese ángulo trata de contribuir con los tres ángulos restantes
de la carta. Esa persona irá aprendiendo con el paso del tiempo, a identificar
cuales son las experiencias que la sintetizan mejor, que la hacen sentirse más
cerrada, en el sentido de completud, y va a ir identificando que son
experiencias de tipo pisciano, que el resto de su vida no lo conduce hacia ahí.
Entonces hay algo en el Ascendente que hay que trabajarlo, pero no de una manera
mental, en tanto que como dijimos al Ascendente no se lo puede pensar, no se lo
puede reflexionar, sino que es como un músculo que se tiene que entrenar,
ejercitar. La experiencia y no cualquier experiencia, sino aquella concentrada y
dirigida al área o la energía que tiene que ver con el Ascendente.
Un Ascendente Aries por ejemplo, va a ser
una persona que hace ejercicio físico, deportes, gimnasia, en una palabra, que
aplica su agresividad de una manera positiva. Y otros lo van a apreciar como una
persona de carácter muy marcial. Un Ascendente Tauro, en la medida en que se
encuentre contento, cómodo, que encuentre estabilidad, perseverancia, capacidad
de logro material y todo tipo de confort, a largo plazo se va a ir realizando a
si mismo y sintiéndose a gusto consigo mismo, y cada vez irá expresando más ese
Tauro que tiene. De esta manera, el Ascendente es algo que se tiene por un lado
como el Sol, pero el Sol es mucho más consciente, es totalmente consciente. El
Ascendente no tiene que ser consciente, es un poco vivir el instante, vivir en
el aquí y ahora, en el presente, y esta es una idea que también la tiene el Sol
en tanto que es un planeta de fuego que refiere al espíritu o esencia misma..
Otra idea que tiene que ver con el
Ascendente es que para poder entrar en relación tiene que haber una actitud
positiva y proactiva de uno mismo, que dice “yo soy esto y quiero esto”, para
que se de ese juego de espejo con el otro. Por ejemplo, el Ascendente Libra, que
es el signo opuesto a Aries, es más paradójico en tanto que busca más bien
proponer que responder, entonces iría identificando con el tiempo que el vivir
en relación es algo bueno y natural aunque no es fácil que lo haga desde un
principio. Es capaz de ofrecer armonía, belleza, paz, comprensión, trabajo en
equipo. Y eso porque hay una idea que es un poco abstracta, que implica que el
Ascendente es una síntesis, un punto de salida de energía de la carta. Ahora, si
el Ascedente está bien vivido, es decir, si el individuo es lo suficientemente
espontáneo, si vive plenamente en el presente, y en tanto que su espontaneidad
está reflejada por la Casa 1, la pregunta sería: ¿Cómo es mi Ascendente?. Cuando
uno no está queriendo hacer las cosas de una manera deliberada, calculada, fría,
racional, sino cuando uno se dirige a lo que quiere con la atención puesta en lo
que uno quiere y no en si mismo, ni en como nos estamos dirigiendo, ahí estamos
siendo como nuestro Ascendente.
Y los otros probablemente lo vean mucho más
en uno mismo que uno mismo, aunque no seamos capaces de ver algunos rasgos de sí
mismo. Pero el Ascendente muchas veces se nos impone sin que nosotros nos demos
cuenta y dicha ignorancia nos puede llegar a acarrear problemas. Pero ese tipo
de problemas son los inconvenientes propios de la peculiaridad de cada uno de
nosotros. Por ejemplo, si uno tiene un Ascendente de fuego y reacciona un poco
rápido, a veces ello puede acarrear ciertos inconvenientes, pero no es algo que
haya que evitar, sino que más bien hay que serlo porque somos así, es nuestra
particular manera de ser en el mundo. Los aspectos con el Ascendente, si son
partiles y esto según ciertos autores, son de carácter muy visible, en el
sentido de su importancia. Todos los aspectos del Ascendente siempre tienen algo
de la conjunción.
O sea, una cuadratura de Venus con el
Ascendente o un trígono de Venus con el Ascendente, la persona lo habrá de
expresar la energía venusina de una manera inconsciente, de modo que hay que ver
en que signo esta ese Venus y en que signo está el Ascendente y en que Casa está
y entonces llevar a cabo la ecuación, pero en cierta manera es como si Venus
estuviera conjunto al Ascendente. Por ejemplo, un trígono de Neptuno al
Ascendente, implicaría una persona que va a ser alguien cuya salida al mundo
tiene un cierto encanto, un tinte de ensoñación, un atractivo enigmático que no
se entiende cual es y que es un gran espejo engañoso donde cada uno verá lo que
quiere ver, verá lo que haya depositado. Ahora, esa persona va a actuar también
de una manera algo neptuniana y va a sentir un poco como que él es neptuniano.
Más fuerte sería si Neptuno estuviera conjunto al Ascendente ya que esto
significaría temas de identidad en el sentido de ¿quién soy yo?, ¿qué quiero?,
¿es mío esto o es del otro?. Pero si Neptuno estuviera en cuadratura con el
Ascendente, en ese caso, de pronto la experiencia tal vez fuera más parecida a
la desilusión que lleva a buscar. Pero como el Ascendente es un lugar de
expresión inmediata y no de conciencia, lo que se canaliza a través del
Ascendente no se canaliza conscientemente sino de manera espontánea, no
reflexiva, inmediata y más o menos no razonada, al menos en un primer momento,
ya que uno al ver con posterioridad el resultado de sus acciones, puede comenzar
a forjar una idea de su Ascendente y además la idea que elabore nunca va a ser
testimonio completo porque el Ascendente siempre va delante de la idea.
O sea, cuando uno cree que ya entendió es
sólo porque entiende lo que ya pasó, pero no porque uno esté entendiendo lo que
va a pasar y lo que está sucediendo ahora. Pero ello no nos debe conducir a
considerar los aspectos al Ascendente de una manera tan esquemática como sería
por ejemplo el estimar como equivalentes un trígono que una cuadratura. En este
caso hemos de considerar que ese planeta que se expresa a través del Ascendente,
mirando toda la carta para así entender que recibe esa persona de ese planeta.
En ese sentido no podemos decir que todas las personas que tienen un mismo
planeta en similar aspecto al Ascendente, tienen el mismo tipo de experiencias.
Por ejemplo, no todas las personas con una cuadratura de Venus al Ascendente
sufrirán en el amor. Si es una persona muy emocional, con mucho agua y tierra y
que tiene “buenos” aspectos en general y a Venus en un signo acuático, de
repente sucede al revés, y es alguien que tiene fuerza para expresar sus
sentimientos de una manera más natural.
Por ejemplo, la Luna en cuadratura al
Ascendente lo más probable es que se encuentre en signos que naturalmente se
encuentren en situación de cuadratura (salvo que sea un aspecto disociado) y
entonces ahí, uno tiene un “problema”, porque la Luna va a estar en un signo que
es “incompatible” con el Ascendente, que se lleva mal en el sentido tradicional
y entonces hay un impulso que es muy básico para un lado y una gran
espontaneidad para el otro. La Luna y el Ascendente en aspecto son como dos
fuerzas muy básicas, muy primitivas y muy inconscientes también. Todos los
cambios físicos que se dan, que tienen que ver con el estado de ánimo y con el
espíritu de la persona, según porque etapa está pasando, por como se encuentra,
si está más o menos armonizada, etc., son todos elementos que tienen que ver con
el Ascendente. Por ejemplo, una persona con Ascendente Escorpio y que se
encuentre pasando por un momento difícil en la vida, va a tener una mirada
oscura, sombría, apagada, como que hay una fuerza interior, pero no se la ve
brillar. Pero si esa misma persona está pasando por un buen momento, si se
siente armonizada, enamorada o contenta, va a tener una mirada intensa pero
brillante, o sea, escorpiana pero de otra calidad de vibración. Y eso se le ve
en la cara. Cuando la persona se armoniza y comienza a ser más espontánea, su
cara y su cuerpo son los primeros en dar cuenta de ello y eso es algo muy
notorio en tanto que quienes nos rodean se dan plena cuenta de ello.
El Ascendente entonces es la forma que tiene
la fuerza vital para expresarse a si misma; es un punto de expresión de la
energía vital de uno mismo. Por eso el Ascendente se refleja también en gran
medida de una manera corporal, dada su espontaneidad y su no reflexividad. El
Ascendente es actuar, actuar, es la acción en su más plena esencia. Es como si
fuera una fuerza abstracta que se encarnó en uno. Las facciones de uno son como
son porque el Ascendente es así; el aspecto de la persona es de tal manera
porque es una expresión de su energía primaria, simbolizada por el Ascendente.
Todas estas cosas hay que buscarlas como en todo los juegos que el Zodíaco va
planteando, ya que la Astrología como disciplina en si misma va generando sus
propias hipótesis, y muchas veces el ejercicio es buscar lo que hay en común, lo
que subyace en el fondo y que es como un modelo básico que genera otros símbolos
más complicados o que se abren como un abanico de símbolos diferentes, de un
núcleo que es como un centro energético y no un símbolo. Sería en una palabra,
el símbolo último que no se puede formular dada su propia abstracción y todos
los símbolos remitirían en última instancia a esa idea, a ese centro. Y ese
núcleo sería una verdad que no se puede formular en forma directa. Y ese es al
Ascendente. Dadas las limitaciones obvias que en cuanto a extensión podemos
abarcar, recomendamos el siguiente espacio:
http://groups.msn.com/astrologiapsicologica/
La misma consiste en una propuesta de reflexión y de intercambio de
experiencias, ideas y teorías tendientes al desarrollo de una nueva Astrología,
más acorde con los cambiantes tiempos presentes.
Lic. Germán H. PASTORINI
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